PERSIGUIENDO A GERÓNIMO

geronimo
Gerónimo y Naiche, a caballo, acompañados por Fun y por Perico, que sostiene en sus brazos al niño Nahbays. BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS

Entre 1883 y 1886 el ejército de los Estados Unidos emprendió dos campañas en territorio mejicano para atrapar a Gerónimo y a otros chiricahuas huidos de la reserva apache de San Carlos ante las condiciones de vida en las que se los mantenía. Estos indios, refugiados en la inhóspita Sierra Madre, partían de ella para realizar sus sangrientas incursiones por tierras de Sonora, Chihuahua, Nuevo Méjico y Arizona. El capitán Crawford, del 3º de Caballería, fue uno de sus más hábiles perseguidores. Este fue uno de sus informes:

Campamento en el río Batevito, nueve kilómetros y medio por encima de Oputo, Méjico
25 de junio de 1885
Para el general Crook, Barracones de Whipple, Territorio de Arizona

El día 19 del mes presente acampé en las montañas del vecindario de Guasaoas y al día siguiente fui informado de que se habían visto indios cerca de Oputo durante la noche del 19. Actuando según esta información, remonté el río hasta este punto y la mañana del 22 descubrí el rastro fresco de entre ochenta y cien indios, que conducía a las montañas de Bavispe, al noroeste de aquí. Aquel atardecer, Chato abandonó el campamento con un cuerpo escogido de exploradores para tomar por sorpresa y capturar a los hombres cuyo rastro habíamos visto o, si no lo lograba, para localizar el campamento y retener allí a los hostiles, si era posible, hasta que el resto de la fuerza pudiese darles caza.

Algunos de los exploradores regresaron la noche anterior a esta última y los restantes ayer por la mañana, e informaron de que, tras abandonar el campamento, marcharon hasta que fue casi de noche, momento en el que comenzó a llover de forma copiosa y el rastro quedó borrado, por lo que decidieron acampar. Empezando de nuevo a la mañana siguiente, entraron en la cadena de montañas hacia las cuales les había conducido el rastro, y sobre las nueve en punto de la mañana tuvieron a la vista la ranchería. El campamento estaba en una posición tal que Chato pensó que era imposible rodearla sin ver visto por los hostiles, en cuyo caso las posibilidades de capturar a alguno de ellos hubieran sido muy escasas. Se colocaron en la mejor posición posible y Chato inició entonces el combate. Tan pronto como comenzó el tiroteo, los hostiles huyeron e intentaron escapar con sus mujeres e hijos a través de varios cañones profundos que tenían su unión cerca del campamento. Los exploradores los persiguieron de forma tan rápida como lo permitía la naturaleza del terreno, y durante varios kilómetros se mantuvo una pelea a la carrera, pero los cañones eran tan agrestes que la persecución fue lenta, y los renegados, en número de ocho, escaparon a las montañas junto a cuatro niños y tres mujeres. Quince mujeres y niños fueron capturados, y una de las primeras fue enviada por Chato para ver si podía convencer al resto de la partida para que se rindiese. Esta mujer todavía no ha regresado. También fue capturada toda la propiedad que pertenecía a la partida, cinco caballos que pertenecían al 4º de Caballería, tres sillas de montar, dos revólveres, cananas para balas, munición y otros artículos que pertenecían a soldados asesinados en el Cañón de Guadalupe, una mula blanca marcada con las siglas U.S. y otra propiedad de menor valor.

Durante la lucha, un indio resultó muerto y varios otros heridos. Dos de los cautivos, uno de ellos una mujer y el otro un niño, fueron heridos; un explorador indio Sierra Blanca, conocido como Big Dave, recibió un disparo que le atravesó el codo y tenía el brazo roto. El campamento era el de Chihuahua, cuya familia al completo se encuentra entre los cautivos. Se supone que Naiche se separó de él varios días antes del combate y se piensa que ahora se encuentra con Mangas y Gerónimo en la ladera oriental de Sierra Madre. Espero irme de aquí mañana por la mañana para continuar siguiendo el rastro de Naiche en el interior de Sierra Madre. La región por la que hasta ahora nos ha conducido el rastro es extremadamente agreste y apenas hay en ella agua, por lo que se necesitará tiempo para lograr resultados satisfactorios.

Los ciudadanos y autoridades mejicanas de los diferentes pueblos nos han mostrado todo tipo de consideración y atención, expresándose ellos mismos más que complacidos por tenernos a nosotros protegiéndolos. Se dice que las tropas mejicanas están en el sur, luchando contra los yaquis.

Firmado,

Emmet Crawford

Capitán al mando del 3º de Caballería

Para conocer de primera mano lo que ocurrió en ambas campañas y el destino que le esperaba al propio Crawford en su persecución de los chiricahuas les invitamos a leer En el corazón de Sierra Madre, escrito por otro de los protagonistas de aquella lucha: el capitán del 3º de Caballería John Gregory Bourke, cuyo inmenso legado literario ha sido instrumental durante más de un siglo para conocer los diversos aspectos etnológicos de los indios norteamericanos y ha inspirado a cineastas como John Ford, a pintores como Frederick Remington o Howard Terpning y a escritores tan dispares como Edgar Rice Burroughs o Cormac McCarthy.

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